DOS CUENTOS, de Javier Viveros

Asunción era una fiesta
(Fragmento)

Al vigilante nocturno de aquel camping catalán
que me salvó de un linchamiento seguro

Un lunes, gris y normal como cualquier otro, empezaron a aparecer en Internet fotografías de personas teniendo sexo en los moteles de Asunción y sus alrededores. Gente de a pie, de la que uno cruza constantemente en la calle y también personas que uno suele ver a través de la pantalla de un televisor. Sexo. En moteles lujosos y reservados de la peor estofa. Era la horizontalidad absoluta, igualación, la abolición de las diferencias sociales como en alguna fiesta de Serrat; el sexo como factor común. Podían levantarse de repente fotografías de un vendedor del Mercado Cuatro encamado con una prostituta de la zona del puerto en un prostíbulo de mala muerte y en la siguiente vez las imágenes adiposas de un político de alto coturno revolcándose con una modelo de elevado caché en el reservado más chuchi de Lambaré.
Con la puntualidad de un acreedor, los lunes a las seis de la tarde se publicaban las fotos en rincones diferentes de la red y la dirección de la página web viajaba de e-mail en e-mail a velocidad casi lumínica. Las fotografías tenían muy buena definición y mostraban ─en el ángulo inferior derecho─ la fecha y hora en las que fueron tomadas. La primera de las que se publicó tenía dos años de antigüedad. Había un orden cronológico en la publicación, el catálogo que se iba armando a cuentagotas seguía un estricto orden secuencial. A veces se publicaban también videos, pero esas ocasiones no eran las más; por alguna razón se decantaba
mayormente por las fotografías. Quien haya captado las imágenes tuvo que haberse puesto en una campaña de colocación de cámaras diminutas en todos los reservados. Era una tarea titánica la que había llevado a cabo, nadie entendía aún el motivo. Quizá era tan sólo para “joder la paciencia”, como quería el poeta chileno.

* * *


Celia Matellán (modelo; nota para el programa TVFarándula). ¿Pero qué te
puedo decir? De repente muy mala onda la prensa. Todavía no puedo entender por qué se arma tanto escándalo por la publicación de las fotos. Si redivain salí. Es cierto que el diputado es casado y que tiene familia e hijos. Es cierto que el sexo debe ser algo que se hace en la intimidad, sin flashes. Pero también es cierto que todavía por aquí la gente sigue considerando al sexo como algo que el hombre tiene que sacar a la mujer, y no como algo que se hace entre dos, de común acuerdo. Naqueverlo. Se le da ya demasiada importancia al sexo. Por mi parte sólo puedo agradecer la publicación de esas fotos, porque si bien no recibí un solo centavo por ellas, mi carrera resucitó, súper bien luego está ahora. Si hubiera hecho una sesión de fotos para el calendario de alguna revista me hubieran pagado bien pero el ruido no hubiera alcanzado ni la mitad de lo que alcanzó con este tema. Para mí, sinceramente, todo esto fue espectacular. En mi agencia están contentos. Mi cotización subió. Van a venir más concursos, más pasarelas y tapas de revista. Cada día más top.

* * *

Los programas de chisme estaban de parabienes. Esos programas televisivos cuya única y central actividad era la de bucear en la vida privada de las personas tenían material abundante para batir la mandíbula y mover la lengua deletérea durante varios días. Pero sólo se metían con los famosos, por supuesto. Ignoraban a los desconocidos; los que no formaban parte de la farándula podían estar tranquilos. En cambio, las fotos de los famosos eran exhibidas en televisión, los conductores trataban de entrevistar a los protagonistas, ponían al aire las llamadas al celular de los implicados.
Nadie se escapaba de las imágenes delatoras: jueces, verduleros, modelos, profesores de inglés, vendedores de lotería, volantes de contención, albañiles, contadores, artesanos. Cualquiera de los que concurrieron a esos lugares podía ser el próximo en aureolarse con unos minutos de fama. Estaban todos en la mira. Todos: el noble y el villano; el prohombre y el gusano.
Muchos matrimonios fueron destruidos por las fotografías. En el menor de los casos era simplemente una reputación que se curuvicaba, una reputación que iba al suelo por no tener demasiada movilidad en las artes amatorias (si se mostraba el video) o por la posesión de una serpiente diminuta, como la que se gasta después de nadar en las frías aguas oceánicas. En el caso peor, era un matrimonio que se desplomaba en divorcio debido a la infidelidad demostrada por las imágenes de dos megapíxeles.

* * *

Bernardo Weiland (ingeniero en electrónica; entrevista telefónica con Radio Luminaria). Los aparatos utilizados eran en verdad muy ingeniosos. Usando el protocolo AT GSM transmitían vía MMS las fotografías y los videos que almacenaba en formato 3gp. Se presentaba como una caja que tenía al celular como arma principal y un hardwarecito que se encargaba de ser el cerebro. Una solución muy ingeniosa realmente. La caja tenía incorporado un detector de movimientos, que al activarse tomaba una fotografía o grababa un video (aleatoriamente) y luego el resultado lo enviaba vía MMS al celular que tenía programado. Un simple movimiento bastaba para activar el sistema. Cuando, acompañados del Fiscal Muñoz, efectuamos la revisión en algunos reservados, comprobamos que varias fotos que envió y videos que grabó eran de la mucama juntando profilácticos y otros restos del naufragio. Todavía sigo pensando en la manera en que se armó la solución: materiales electrónicos comunes amalgamados con precisión y cada uno de ellos cumpliendo su rol a la perfección, como una rueda dentada dentro de un complejo engranaje. Es una creación inteligente a la que uno de mis compañeros bautizó como “poesía de los circuitos”.

(...)



"Dos cuentos"
Índice. ASUNCIÓN ERA UNA FIESTA / FÚTBOL S. A.
36 Páginas. 1a. Edición Buenos Aires 2008. Precio:
10. mil gs. (Paraguay) / 10 Pesos (Argentina) / 10 Reais (Brasil) / 10 Euros (Europa) / 75 Dólares (Estados Unidos) . Tirada: 50 ejemplares / Tapa: Hechas de cartón reciclado, pintadas a mano por Natalia Villamil et Ever Román, & colaboradores voluntarios .
Con el auspicio de YIYI JAMBO.
Impreso en Talleres Ayoreos S. A. E. Tel.: 5411-4961-7244. E-mail: barcoborracho@gmail.com

Javier Viveros (Asunción, 1977). Es Licenciado en Análisis de Sistemas e Ingeniero en Informática. Publicó el libro de cuentos “La luz marchita” (2005) y los poemarios “”Dulce y doliente ayer (2007) y “En una baldosa (haikus)”. Publicó asimismo” Ingenierías del Insomnio”, libro de cuentos escrito en conjunto con su hermana Diana Viveros. Contacto: jviveros@gmail.com

FALSETE, de Ever Román

(fragmento)


“No hay nada que exaltar, nada

que condenar, nada que acusar,

pero hay muchas cosas risibles;

todo es risible cuando se piensa

en la muerte.”

Thomas Bernhard



Ey, Román, acabo de abrir tu carta y te contesto ahora mismo, a vuelta de correo como se decía antes, o se dice todavía ahora, no sé, quizá ahora se dirá así todavía, a vuelta de correo, oscuras tradiciones harán permanecer esta frase seguramente e incluso alguna gente seguirá sirviéndose del correo postal para las misivas, en todo caso no yo, que no tengo código postal, vivo en un extraño tiempo como todo el mundo en esta ciudad, un tiempo negro, húmedo, por eso qué voy a saber de tradiciones, apenas he conseguido armarme dos o tres hábitos, es decir fumar, emborracharme y levantarme cada mañana, levantarme como si fuera indispensable, imaginate, como quien guarda un as de espadas bajo la manga he logrado hacerme de la seguridad de que levantarse es indispensable, imaginate, qué tontería, invento mío nomás, en el fondo sé que no es indispensable, tampoco es indispensable seguir acostado, no sé cómo es, el caso es que me levanto cada mañana como si el día fuera indispensable y apenas me doy cuenta de que el día no es indispensable, esto es apenas termino de lavarme la cara, enciendo un cigarrillo pues qué más voy a hacer, encender un cigarrillo, es lo mejor por las mañanas, ya en las primeras caladas parece efectivamente que el día es indispensable, luego no hay caso de zafarse de la decepción, entonces uno busca una cerveza por ahí, para que le dé sueño, entre esquivar la decepción hasta encontrar una cerveza por ahí es que trascurre el día, uno hace cosas, decepcionado, por supuesto, y luego va a dormir y al día siguiente comienza igual, por ejemplo hoy domingo me levanté a las tres de la tarde con una resaca imposible pensando que debía levantarme para no perder un día imprescindible, qué decepción, fumé dos o tres cigarrillos pero qué decepción, este domingo no es indispensable, entonces abro tu E-mail, entro al cibercafé a la vuelta de casa, el cibercafé está lleno de fantasmas desesperados que como yo han descubierto que el domingo es prescindible, que todos los días son prescindibles, y en el cibercafé abro tu carta, qué hay contigo y los chicos, Bazzano, me preguntás, qué hay contigo y los chicos, y bueno, Román, así andamos, en fin, qué decepción, por dónde empezar a contarte, vos querés que te entretenga con historias de acá y yo podría explayarme por lo menos con dos o tres para entretenerte, serían historias mínimas y prescindibles como todas las que pasan por acá, historias vacías como botellas vacías, así que no haré más que entreverarte dos historias sin dirección y sin objeto, más bien tres historias, pues entre estas dos historias está la mía y probablemente haya también una cuarta, que trata quién sabe de qué, o no trata de absolutamente nada. Aquí va la primera historia y es sobre que la revista está en quiebra y ayer sábado hicimos una fiesta para juntar plata, no hay otra en Asunción para juntar plata, lo pensamos y pensamos, desde organizar rifas hasta pedir limosna vendándonos el cuerpo como leprosos, pero quién iba a dar plata a leprosos, qué idea estúpida, entonces uno dijo vender torta en la calle, vender pollos, muebles, otro dijo libros, otro dijo drogas, luego Viveros dijo lo mejor es hacer una obra de teatro entre todos nosotros, actuemos nuestra desesperación por conseguir dinero para ir peleando la revista, nos va salir perfectamente verosímil y ni siquiera tenemos que actuar, dijo Viveros, podemos hacer la obra con globos y payasos y una banda de heavy metal, dijo Cristina M. mientras se revolvía el largo pelo, una propuesta bastante oscura por cierto, la miramos dudando, no sabemos nada de teatro, le dijo Luís María Pont, manoteando con la diestra el humo de nuestros cigarrillos insoportable para él, a la vez que escupía sobre los ceniceros, entre tanto seguimos mirando con recelo a Cristina M. y a Viveros, pero ya estábamos en el tren de los desesperados, desde hace bastante tiempo estamos en este tren que no para de pitar la próxima parada y nosotros ni siquiera amagamos apearnos, entonces lo pensamos bien, hicimos silencio, luego dije yo que el único actor que conocemos está encerrado en su casa y solo sale para dar clases de teatro en colegios, sin él quién nos ayuda, dije yo, quién va a escribir el guión, dijo Tití, igual que Luís María Pont manoteaba el humo de nuestros cigarrillos pero no con la mano sino con una de nuestras revistas, Tití abanicaba la revista como si espantara moscas pero por suerte no escupía como el puerco de Luís María Pont, el guión, quién lo va a escribir, dijo Tití, era una pregunta pertinente la que hizo Tití pues todos lo querrían escribir, te podrás imaginar, Román, si somos escritores, es lo que pensamos de nosotros, es lo que hacemos, escribir, aunque solo sean reseñas sobre poesía folclórica y música folclórica cada fin de semana para la revista, empezamos a soltar ideas sobre cómo podía ser la obra de teatro, una idea más patética y deprimente que la otra, invariablemente los payasos vestían de negro y escupían al público, por otro lado Cristina M. quería que los payasos vistieran de colores y portaran máscaras de cada uno de nosotros, máscaras grandes, caricaturescas, Luís María Pont dijo que podía diseñar las máscaras y Viveros preguntó entonces dónde metíamos a la banda de heavy metal, al carajo con la banda de heavy metal, dije yo, a fin de cuentas qué tiene que ver con una revista de folclore y literatura una banda de heavy metal, es por el falsete, Bazzano, me dijo Viveros, es imprescindible que haya voces en falsete para expresarnos cabalmente a nosotros, me dijo Viveros, todos empezamos a reír porque después de todo tenía razón, somos bastante chillones, por su parte Etcheverry, que no podía faltar a la reunión con su pelada cabeza y sus anteojos oscuros, dijo que quizá lo mejor era organizar un concierto, tengo una guitarra, dijo Etcheverry, yo quiero cantar, dijo Cristina M., yo toco los timbales, dijo Viveros, el tipo quería marcar el ritmo a toda costa, pero con timbales dónde metemos las voces en falsete, dije yo, y me respondieron a coro que justamente por los timbales es que se harían imprescindibles las voces en falsete, otra vez escuchaba en boca de los compañeros de la revista la palabra imprescindible, hasta que por fin Luís María Pont nos sacó del delirio diciendo que si queríamos podíamos organizar un concierto pero no era obligatorio que actuemos nosotros, nos bastaba con invitar músicos folclóricos, en Asunción hay montones de músicos folclóricos que no paran de asistir a todo tipo de peñas con canciones aburridas, aburridísimas, y además tocan aburridísimamente sus guitarras, entonces nos pusimos serios, de solo pensarlo nos aburrió espantosamente la idea de una peña folclórica, después de todo es indudablemente más cómodo escribir sobre folclore que realizar festivales, la esencia del folclore es el falsete, dijo Viveros, pero ya no pudimos reír, a partir de ahí se volvió espantosamente aburrida la reunión para pensar cómo juntar plata para seguir este mes con la revista, entonces alguien dijo peña, organicemos una peña libre para que el que quiera toque, después de todo era lo que menos esfuerzo iba a exigirnos, en realidad prácticamente no iba a exigirnos esfuerzo intelectual, porque esfuerzo físico sí exigía bastante, debíamos imprimir y repartir las invitaciones en todos los puntos posibles de la ciudad, es decir en aquellos lugares donde suponíamos que encontraríamos gente interesada, quiero decir interesada en malos músicos y cerveza barata, en todo caso en cerveza barata, porque bien pensado a quién podía importarle los malos músicos, en todo caso a otros músicos que irían con sus respectivas guitarras a esperar turno para tocar, pues las peñas son así, abiertas a todo el que quiera apropiarse del escenario, estos músicos que irían invitados para tocar eran quizá nuestro principal objetivo pues beben bastante y siempre van acompañados de su cohorte, compuesta comúnmente de borrachos y borrachas que apenas emiten comentarios durante los conciertos de otros músicos pero cuando el suyo sale al escenario se ponen a gritar y saltar como posesos, pero son posesos no muy elocuentes después de todo, mayormente se limitan a aplaudir y emitir silbidos de aprobación y luego pagan la cerveza de su músico y le gritan alguna cosa elogiosa, suelen ser terriblemente malos estos músicos, o terriblemente buenos, en todo caso siempre terribles, y beben bastante, así que luego de organicemos una peña libre alguien retrucó rápido con cantina, en la cantina es que vamos a llenarnos de plata, y automáticamente pensamos en estos músicos con cohorte, y caímos en la cuenta de que invirtiendo en cerveza no gastaríamos mucho y que el capital invertido se vería seguramente multiplicado, pues siempre es posible vender cerveza en Asunción, venderla en cantidades abundantes y además las guitarras las pondrían los músicos y si alguno venía con timbales pues mejor, luego pensamos en otras ideas que no vale la pena contarte, todo esto lo pensamos la semana pasada, precisamente el sábado pasado (…)



"Falsete" (Nouvelle)

32 Páginas. 1a. Edición Buenos Aires 2008. Precio: 10. mil gs. (Paraguay) / 10 Pesos (Argentina) / 10 Reais (Brasil) / 10 Euros (Europa) / 75 Dólares (Estados Unidos). Tirada: 50 ejemplares. Tapa: Hechas de cartón reciclado, pintadas a mano por Natalia Villamil et Ever Román, & colaboradores voluntarios. Impreso en Talleres Ayoreos S. A. Tel.: 5411-4961-7244. E-mail: barcoborracho@gmail.com

Con el auspicio de YIYI JAMBO.



Ever Román (Mariscal Estigarribia, CHACO, 1981). Publicó en la antología “Anales Urbanos” (Arandura editorial, 2007); fue redactor y editor del Semanario El Yacaré (www.elyacare.wordpress.com); colabora en el Periódico E’a (www.ea.com.py); y en el blog www.barcoborracho1871.blogspot.com.

Contacto: barcoborracho@gmail.com


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