LOS QUINCE DE LA NIÑA, de Diana Viveros

(Fragmento de Amor trunco)


El mozo se acercó con la libretita. Lo saludó con la fórmula por demás conocida y antes de preguntar qué va a pedir el señor, Gustavo Álvarez lo vio sacar el lápiz del bolsillo y apuntar el pedido. Le observó con detenimiento. En el largo tiempo que llevaba sin aparecer por el local, el mozo se había dejado crecer el vello facial. Era el único cambio que pudo notar. Para el otro, sin embargo, aquello resultó excesivamente sencillo. Los gustos del cliente no habían variado en absoluto. Así lo infirió sosteniéndose en el hecho de que Gustavo Álvarez era un hombre comedido, de usos crono-metrados y austeros, un esclavo del reloj y de la rutina, una insípida rutina de solterón.

––Una taza de chocolate y dos alfajores de hojaldre, ¿cierto?

El profesor respondió con rubor. Hubiera querido enfrentarse a ese joven de insólita pelusa en el mentón que se estaba burlando de su vida sin matices. Sólo por contrariarlo, hubiera optado por un café cortado con galletitas de coco, o peor, para hacer alarde de una gran creatividad, hubiera pedido muslo de pollo o cualquier alimento inapropiado para la merienda, pero antes de que acabara de ima-ginar la respuesta del mozo recibiendo semejante orden, éste traía la bandeja con gracia y altivez. En los ademanes del chico había una sombra de triunfo: no tenés secretos para mí, yo sé incluso cuánto te llegó a gustar aquella mujer misteriosa que trajo la lluvia, yo sé ––y no te lo voy a decir, mortificate, que la incertidumbre te consuma–– si ella volvió y preguntó lo mismo que se adivina en tus ojos o no, yo, un simple mesero con unos clavos de bigote, sé si la mujer regresó al café a buscarte o no, si ha indagado por tus señas particulares o no, sé si ella confesó al barman ––todos lo hacen–– que vos la impactaste o que no, sé si estaba desespera-da de angustia igual que vos, pero jamás te lo voy a decir. Sólo él, el joven de la bandeja de la que ahora bajaba la taza y los pasteles sobre la mesa, y quien se complace en torturar al cliente con su silencio de asalariado, uno cínico y sumiso, y se deleita con la humillación a que lo está sometiendo, sabe si esa mujer retornó al café después de aquel encuentro fortuito. Gustavo Álvarez, casi derrotado, está a punto de preguntar por ella, ya las palabras se articulan en su mente, ya se le suben a la garganta, hacen operar el mecanismo de la lengua, se arremolinan en la vera del camino y cuando abre la boca para expulsar aquello que le arde en la carne, el mozo sólo percibe esta pregunta:

––¿No tendrá algo salado?

Y en los ojos de uno hay hastío: odio mi trabajo, me voy a colgar del techo esta noche; y en los ojos del otro un guiño victorioso: te jodí, boludo.





"Los quince de la niña" (Cuentos)
Índice. El buitre y la paloma / Amor trunco / Los quince de la niña
24 Páginas. 1a. Edición Buenos Aires 2008. Precio: 10 (Europa) / 75 Dólares (Estados Unidos) / 10 Reais (Brasil) / 10. mil gs. (Paraguay) / 10 Pesos (Argentina). Tirada: 50 ejemplares. Tapa: Hechas de cartón reciclado, pintadas a mano por Natalia Villamil et Ever Román, & colaboradores voluntarios . Impreso en Talleres Ayoreos S. A. Tel.: 5411-4961-7244. E-mail: barcoborracho@gmail.com
Con el auspicio de YIYI JAMBO.

Diana Viveros (Asunción, 1981). Es abogada y escritora. Publicó “Café Kafka”, (Jakembo editores, 2006), “Ingenierías del Insomnio” (Jakembo editores, 2008), junto con su hermano Javier Viveros) y en la antología “Anales Urbanos” (Servilibro, 2007”. Contacto: dianaviveros@gmail.com

LA CULEADA Y OTROS CRUENTOS, de Humberto Bas

Ayayaina mamacita

(cuento)


Vi el avión chiquitito que volaba alláaa... por sobre los eucaliptos del arroyo y después se hacía más grande sobre el techo de la escuela, después más grande sobre elospital, más grande en la esquina y mas fuerte su ruido y me empujaba contra el suelo y después se me venía encima y BUUM-MMM...

¡Ndéee rasóre! Casi me pela el jopo de un saque.

Salí corriendo a mi casa y me metí bajo la cama de mamá. Allí quedé un rato hasta que se fue el ruido por sobre el cementerio.

Entonces sentí que mi talón tenía pelos. Eran cosquilleros los pelos. Me moví y allí estaba una rata grande que me mordía el dedo mas chico, casi me lo saca. Del susto abrí la boca y se me llenó de pelusa. Otra vez salí corriendo, y de paso tumbé el bacín lleno de orín y me golpeé la cabeza con la cama y se me hizo un chichón justo donde tenía un granito y me empezó a sangrar.

Me fui a buscar el trapo para limpiar antes que llegue mamá. En el corredor, mientras corría, me atajaba la cabeza de tanto dolor.

-¡Ayayaina mamacita! -decía yo.

Pero no lloraba porque quería ser hombre.

Así era que corría y me golpeé el codo con el marco de la puerta cuando estaba entrando al baño. Por mi cuerpo se paseó toda la electricidá y mis ojos seguro que se prendieron como un foco.

Era nomás un día desgraciado para mí y eso que no era martes trece.

Me senté a descansar sobre el güáter y dije que por lo menos allí iba a estar tranquilo. Me fijé bien que no haya cucaracha atrevida que se me meta por atrás y me puse a cagar.

¡Aaaaaah, qué gusto que daba eso! Después de tanto susto a mi me entran siempre esas ganas de que me salgan esas cosas.

Me quedé largo rato allí. Jugaba con el rollo de papel higiénico que ayer trajo mi mamá del mercado.

Era lindo limpiarse con eso porque era fino y no te hacía doler nada. Yo antes decía luego que mi traste era el más anoticiado por que siempre me limpiaba con papel de diarios.

Cuando terminé me quise limpiar, pero tanta yeta tuve que el papel se me rompió con el dedo grosero y casi me lo metí todo en el culo. Quedó mi dedo hecho a la miseria, empavonado de mierda. Entonces era que sacudí para sacármela y me golpeé la mano en la pared y tanto me dolió que me metí el dedo en la boca.

¡Issshhzzhsss, ayayaaina mamacita! Ese sabor pues yo no le regalo a nadie, ni al señor san la Muerte en el día de su santo.

Me enjuagué la boca con jabón y ceniza y un poco de creolina que eran otro asco, pero menos de lo que tenía, y así fui a sentarme bajo la parralera del patio.

Allí lo único que podía pasarme era que me orine una cigarra.

Y me orinó nomás la desgraciada.

Esperé y esperé largo rato para que mi mamá llegue de su trabajo y la tardecita ya se iba poniendo fresca. A mi me gustan las tardecitas por que los pájaros volan todos desoparramados por allí.

Cuando llegó mi mamá me puse contento porque con ella no había desgracia que se me arrime.

Ella empezó a hacer la cena y más después era que me llamó desde el baño. Me preguntó si por dónde mierda era que yo cago que dejo toda enchastrada la pared.

Entonces me pegó dos cintarazos y yo dije:

-¡Ayayaina mamacita! -y no quise ser más hombre y me puse a llorar.


(1989)


"La culeada y otros cruentos"

Índice. EL CHARQUITO / AYAYAINA MAMACITA / LA MEMBRANA / LA CULEADA

32 Páginas. 1a. Edición Buenos Aires 2008. Precio: 10 Euros (Europa) / 75 Dólares (Estados Unidos) / 10 Reais (Brasil) / 10 mil gs. (Paraguay) / 10 Pesos (Argentina)

Tirada: 50 ejemplares / Tapa: Hechas de cartón reciclado, pintadas a mano por Natalia Villamil et Ever Román, & colaboradores voluntarios. Impreso en Talleres Ayoreos S. A. Tel.: 5411-4961-7244. E-mail: barcoborracho@gmail.com

Con el auspicio de YIYI JAMBO.


Humberto Bas (San Ignacio Misiones, PY, 1965). Vive en Neuquén, Arg., desde hace 24 años. Autor de “La culeada”, adaptada para el teatro por Griselda Nicolau (Dirección de Paula Mayorga); de la novela “El Superpalo” (Jakembo editores – Editorial El fracaso, 2007). Tiene inéditos: “La Culeada y otros Cruentos”, “Bolodo Poro Corloto”, novela; “Cándido y Moraleja”, novela; “Lès Julianôs”, novela. Contacto: elumber@gmail.com


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PERRO PROLE, de Cristino Bogado

(fragmento)



"El trabajo humaniza"

Karl Marx

De carácter manso, movimientos suaves, casi como los de un gato, y, eso sí, vehemente en la expresión, con sus ladridos emergiendo viri-les del gaznate y el atávico respingo de la cabeza para aproximarla al máximo hasta la luna invisible, así es mi perro.

Tengo que decir que, además de su amo (uno de sus amos), también soy su ‘chofer’. Los tiempos que corren exigen héroes a su altura. En ellos, necesariamente, a gente como yo le queda un papel muy secundario, el del amigo sin carácter que pregunta al Papel principal cómo le fue con la Dama, por ejemplo.

La faena rutinaria es más o menos como sigue: alguien llama a Empresas Huesos Hábiles S. R. L., y marca una cita a determinada hora del día. Generalmente, se trata de gente retirada, ex militares o policías, o ex bancarios, pues estos reúnen los dos elementos básicos que forman la materia prima con la que trabaja mi perro: soledad, abandono por parte de los suyos, y dinero ahorrado en alguna caja de jubilación para tratar de paliarlo.

Mi hermanita atiende las llamadas mientras tararea algún hit de Kylie Minogue, anota las direcciones del potencial cliente, mira la agenda y confirma la hora exacta de la visita. Nosotros, mientras tanto, pasamos el rato despiojándonos el tedio en el ático infantil hasta que somos avisados por una alarma de bombero accionada por una cuerda, como las que se usan en los colectivos públicos. Puestos en pie, nos deslizamos como Batman y Robin por un tubo previa-mente engrasado, tomamos los datos y salimos a la calle. My sister aumenta entonces el volumen del tocacintas, y eso es todo.









"Perro Prole" (cuentos)

Índice. PERRO PROLE / HIJOS COMO ESTRELLAS / LA NO-VELA DEPOIS DE MI (A)MOR

32 Páginas. 1ra. Edición Buenos Aires 2008 - Precio: 10 Euros (Europa) / 75 dólares (Estados Unidos) / 10 Reais (Brasil) / 10 mil gs. (Paraguay) / 10 Pesos (Argentina). Tirada: 50 ejemplares. Tapa: Hechas de cartón reciclado, pintadas a mano por Natalia Villamil et Ever Román & colaboradores voluntarios (abierto a todo el mundo). Impreso en Talleres Ayoreos S. A. Tel.: 5411-4961-7244. E-mail: barcoborracho@gmail.com

Con el apoyo de YIYI JAMBO.


Cristino Bogado (Asunción, 1967). Es editor de las editoriales: JAKEMBÓ (http://jakembo.blogspot.com) y YIYI JAMBO (http://yiyijambo.blogspot.com). Autor del blog: http://kurupi.blogspot.com. Obras: “La copa de satana”, 2002; “Dandy ante el vértigo”, 2004; “Punk desperezamiento”, 2007; “Jugo Loco, Última poesía paraguaya 1996-2007, 2007”; "Dandy Maká", 2008. Inéditos: “Tatú ro'o metafísico (xapoesía en poro'unhol)”; “Ysypó Paraguay Rembó (cantos macarrónicos en tren bala paraguayensis)”; “Los bichos han piãdo (nu-bella de aprendizaje polisexual)”; “Ni Schumann ni Schopenhauer (pastiche-musical sobre Las Musarañas)”; “La risa es un pene en erección (dialectización 3 f sobre guerra da cuádruple alianza futurista)”; “Memorias de un jointcero (Amóntema narrativo retrovisoreado en tiempos de resaka)”; “Historia de la literatura homo paraguaya (buñuelizacion en un flá de Bolaño)”,” La no-vela del día depois de mi (a)mort ( (ficción folisófika desde o delirio da perspectiva gua’ú sub especie eternitates))”; “La filosofía del pop (divague chamburreado de ensayístika, aforismos, notas sueltas, etc. sobre lo fenómenos olvidados por el pensamiento)”. E-mail: jakembo@gmail.com

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DOS CUENTOS, de Javier Viveros

Asunción era una fiesta
(Fragmento)

Al vigilante nocturno de aquel camping catalán
que me salvó de un linchamiento seguro

Un lunes, gris y normal como cualquier otro, empezaron a aparecer en Internet fotografías de personas teniendo sexo en los moteles de Asunción y sus alrededores. Gente de a pie, de la que uno cruza constantemente en la calle y también personas que uno suele ver a través de la pantalla de un televisor. Sexo. En moteles lujosos y reservados de la peor estofa. Era la horizontalidad absoluta, igualación, la abolición de las diferencias sociales como en alguna fiesta de Serrat; el sexo como factor común. Podían levantarse de repente fotografías de un vendedor del Mercado Cuatro encamado con una prostituta de la zona del puerto en un prostíbulo de mala muerte y en la siguiente vez las imágenes adiposas de un político de alto coturno revolcándose con una modelo de elevado caché en el reservado más chuchi de Lambaré.
Con la puntualidad de un acreedor, los lunes a las seis de la tarde se publicaban las fotos en rincones diferentes de la red y la dirección de la página web viajaba de e-mail en e-mail a velocidad casi lumínica. Las fotografías tenían muy buena definición y mostraban ─en el ángulo inferior derecho─ la fecha y hora en las que fueron tomadas. La primera de las que se publicó tenía dos años de antigüedad. Había un orden cronológico en la publicación, el catálogo que se iba armando a cuentagotas seguía un estricto orden secuencial. A veces se publicaban también videos, pero esas ocasiones no eran las más; por alguna razón se decantaba
mayormente por las fotografías. Quien haya captado las imágenes tuvo que haberse puesto en una campaña de colocación de cámaras diminutas en todos los reservados. Era una tarea titánica la que había llevado a cabo, nadie entendía aún el motivo. Quizá era tan sólo para “joder la paciencia”, como quería el poeta chileno.

* * *


Celia Matellán (modelo; nota para el programa TVFarándula). ¿Pero qué te
puedo decir? De repente muy mala onda la prensa. Todavía no puedo entender por qué se arma tanto escándalo por la publicación de las fotos. Si redivain salí. Es cierto que el diputado es casado y que tiene familia e hijos. Es cierto que el sexo debe ser algo que se hace en la intimidad, sin flashes. Pero también es cierto que todavía por aquí la gente sigue considerando al sexo como algo que el hombre tiene que sacar a la mujer, y no como algo que se hace entre dos, de común acuerdo. Naqueverlo. Se le da ya demasiada importancia al sexo. Por mi parte sólo puedo agradecer la publicación de esas fotos, porque si bien no recibí un solo centavo por ellas, mi carrera resucitó, súper bien luego está ahora. Si hubiera hecho una sesión de fotos para el calendario de alguna revista me hubieran pagado bien pero el ruido no hubiera alcanzado ni la mitad de lo que alcanzó con este tema. Para mí, sinceramente, todo esto fue espectacular. En mi agencia están contentos. Mi cotización subió. Van a venir más concursos, más pasarelas y tapas de revista. Cada día más top.

* * *

Los programas de chisme estaban de parabienes. Esos programas televisivos cuya única y central actividad era la de bucear en la vida privada de las personas tenían material abundante para batir la mandíbula y mover la lengua deletérea durante varios días. Pero sólo se metían con los famosos, por supuesto. Ignoraban a los desconocidos; los que no formaban parte de la farándula podían estar tranquilos. En cambio, las fotos de los famosos eran exhibidas en televisión, los conductores trataban de entrevistar a los protagonistas, ponían al aire las llamadas al celular de los implicados.
Nadie se escapaba de las imágenes delatoras: jueces, verduleros, modelos, profesores de inglés, vendedores de lotería, volantes de contención, albañiles, contadores, artesanos. Cualquiera de los que concurrieron a esos lugares podía ser el próximo en aureolarse con unos minutos de fama. Estaban todos en la mira. Todos: el noble y el villano; el prohombre y el gusano.
Muchos matrimonios fueron destruidos por las fotografías. En el menor de los casos era simplemente una reputación que se curuvicaba, una reputación que iba al suelo por no tener demasiada movilidad en las artes amatorias (si se mostraba el video) o por la posesión de una serpiente diminuta, como la que se gasta después de nadar en las frías aguas oceánicas. En el caso peor, era un matrimonio que se desplomaba en divorcio debido a la infidelidad demostrada por las imágenes de dos megapíxeles.

* * *

Bernardo Weiland (ingeniero en electrónica; entrevista telefónica con Radio Luminaria). Los aparatos utilizados eran en verdad muy ingeniosos. Usando el protocolo AT GSM transmitían vía MMS las fotografías y los videos que almacenaba en formato 3gp. Se presentaba como una caja que tenía al celular como arma principal y un hardwarecito que se encargaba de ser el cerebro. Una solución muy ingeniosa realmente. La caja tenía incorporado un detector de movimientos, que al activarse tomaba una fotografía o grababa un video (aleatoriamente) y luego el resultado lo enviaba vía MMS al celular que tenía programado. Un simple movimiento bastaba para activar el sistema. Cuando, acompañados del Fiscal Muñoz, efectuamos la revisión en algunos reservados, comprobamos que varias fotos que envió y videos que grabó eran de la mucama juntando profilácticos y otros restos del naufragio. Todavía sigo pensando en la manera en que se armó la solución: materiales electrónicos comunes amalgamados con precisión y cada uno de ellos cumpliendo su rol a la perfección, como una rueda dentada dentro de un complejo engranaje. Es una creación inteligente a la que uno de mis compañeros bautizó como “poesía de los circuitos”.

(...)



"Dos cuentos"
Índice. ASUNCIÓN ERA UNA FIESTA / FÚTBOL S. A.
36 Páginas. 1a. Edición Buenos Aires 2008. Precio:
10. mil gs. (Paraguay) / 10 Pesos (Argentina) / 10 Reais (Brasil) / 10 Euros (Europa) / 75 Dólares (Estados Unidos) . Tirada: 50 ejemplares / Tapa: Hechas de cartón reciclado, pintadas a mano por Natalia Villamil et Ever Román, & colaboradores voluntarios .
Con el auspicio de YIYI JAMBO.
Impreso en Talleres Ayoreos S. A. E. Tel.: 5411-4961-7244. E-mail: barcoborracho@gmail.com

Javier Viveros (Asunción, 1977). Es Licenciado en Análisis de Sistemas e Ingeniero en Informática. Publicó el libro de cuentos “La luz marchita” (2005) y los poemarios “”Dulce y doliente ayer (2007) y “En una baldosa (haikus)”. Publicó asimismo” Ingenierías del Insomnio”, libro de cuentos escrito en conjunto con su hermana Diana Viveros. Contacto: jviveros@gmail.com

FALSETE, de Ever Román

(fragmento)


“No hay nada que exaltar, nada

que condenar, nada que acusar,

pero hay muchas cosas risibles;

todo es risible cuando se piensa

en la muerte.”

Thomas Bernhard



Ey, Román, acabo de abrir tu carta y te contesto ahora mismo, a vuelta de correo como se decía antes, o se dice todavía ahora, no sé, quizá ahora se dirá así todavía, a vuelta de correo, oscuras tradiciones harán permanecer esta frase seguramente e incluso alguna gente seguirá sirviéndose del correo postal para las misivas, en todo caso no yo, que no tengo código postal, vivo en un extraño tiempo como todo el mundo en esta ciudad, un tiempo negro, húmedo, por eso qué voy a saber de tradiciones, apenas he conseguido armarme dos o tres hábitos, es decir fumar, emborracharme y levantarme cada mañana, levantarme como si fuera indispensable, imaginate, como quien guarda un as de espadas bajo la manga he logrado hacerme de la seguridad de que levantarse es indispensable, imaginate, qué tontería, invento mío nomás, en el fondo sé que no es indispensable, tampoco es indispensable seguir acostado, no sé cómo es, el caso es que me levanto cada mañana como si el día fuera indispensable y apenas me doy cuenta de que el día no es indispensable, esto es apenas termino de lavarme la cara, enciendo un cigarrillo pues qué más voy a hacer, encender un cigarrillo, es lo mejor por las mañanas, ya en las primeras caladas parece efectivamente que el día es indispensable, luego no hay caso de zafarse de la decepción, entonces uno busca una cerveza por ahí, para que le dé sueño, entre esquivar la decepción hasta encontrar una cerveza por ahí es que trascurre el día, uno hace cosas, decepcionado, por supuesto, y luego va a dormir y al día siguiente comienza igual, por ejemplo hoy domingo me levanté a las tres de la tarde con una resaca imposible pensando que debía levantarme para no perder un día imprescindible, qué decepción, fumé dos o tres cigarrillos pero qué decepción, este domingo no es indispensable, entonces abro tu E-mail, entro al cibercafé a la vuelta de casa, el cibercafé está lleno de fantasmas desesperados que como yo han descubierto que el domingo es prescindible, que todos los días son prescindibles, y en el cibercafé abro tu carta, qué hay contigo y los chicos, Bazzano, me preguntás, qué hay contigo y los chicos, y bueno, Román, así andamos, en fin, qué decepción, por dónde empezar a contarte, vos querés que te entretenga con historias de acá y yo podría explayarme por lo menos con dos o tres para entretenerte, serían historias mínimas y prescindibles como todas las que pasan por acá, historias vacías como botellas vacías, así que no haré más que entreverarte dos historias sin dirección y sin objeto, más bien tres historias, pues entre estas dos historias está la mía y probablemente haya también una cuarta, que trata quién sabe de qué, o no trata de absolutamente nada. Aquí va la primera historia y es sobre que la revista está en quiebra y ayer sábado hicimos una fiesta para juntar plata, no hay otra en Asunción para juntar plata, lo pensamos y pensamos, desde organizar rifas hasta pedir limosna vendándonos el cuerpo como leprosos, pero quién iba a dar plata a leprosos, qué idea estúpida, entonces uno dijo vender torta en la calle, vender pollos, muebles, otro dijo libros, otro dijo drogas, luego Viveros dijo lo mejor es hacer una obra de teatro entre todos nosotros, actuemos nuestra desesperación por conseguir dinero para ir peleando la revista, nos va salir perfectamente verosímil y ni siquiera tenemos que actuar, dijo Viveros, podemos hacer la obra con globos y payasos y una banda de heavy metal, dijo Cristina M. mientras se revolvía el largo pelo, una propuesta bastante oscura por cierto, la miramos dudando, no sabemos nada de teatro, le dijo Luís María Pont, manoteando con la diestra el humo de nuestros cigarrillos insoportable para él, a la vez que escupía sobre los ceniceros, entre tanto seguimos mirando con recelo a Cristina M. y a Viveros, pero ya estábamos en el tren de los desesperados, desde hace bastante tiempo estamos en este tren que no para de pitar la próxima parada y nosotros ni siquiera amagamos apearnos, entonces lo pensamos bien, hicimos silencio, luego dije yo que el único actor que conocemos está encerrado en su casa y solo sale para dar clases de teatro en colegios, sin él quién nos ayuda, dije yo, quién va a escribir el guión, dijo Tití, igual que Luís María Pont manoteaba el humo de nuestros cigarrillos pero no con la mano sino con una de nuestras revistas, Tití abanicaba la revista como si espantara moscas pero por suerte no escupía como el puerco de Luís María Pont, el guión, quién lo va a escribir, dijo Tití, era una pregunta pertinente la que hizo Tití pues todos lo querrían escribir, te podrás imaginar, Román, si somos escritores, es lo que pensamos de nosotros, es lo que hacemos, escribir, aunque solo sean reseñas sobre poesía folclórica y música folclórica cada fin de semana para la revista, empezamos a soltar ideas sobre cómo podía ser la obra de teatro, una idea más patética y deprimente que la otra, invariablemente los payasos vestían de negro y escupían al público, por otro lado Cristina M. quería que los payasos vistieran de colores y portaran máscaras de cada uno de nosotros, máscaras grandes, caricaturescas, Luís María Pont dijo que podía diseñar las máscaras y Viveros preguntó entonces dónde metíamos a la banda de heavy metal, al carajo con la banda de heavy metal, dije yo, a fin de cuentas qué tiene que ver con una revista de folclore y literatura una banda de heavy metal, es por el falsete, Bazzano, me dijo Viveros, es imprescindible que haya voces en falsete para expresarnos cabalmente a nosotros, me dijo Viveros, todos empezamos a reír porque después de todo tenía razón, somos bastante chillones, por su parte Etcheverry, que no podía faltar a la reunión con su pelada cabeza y sus anteojos oscuros, dijo que quizá lo mejor era organizar un concierto, tengo una guitarra, dijo Etcheverry, yo quiero cantar, dijo Cristina M., yo toco los timbales, dijo Viveros, el tipo quería marcar el ritmo a toda costa, pero con timbales dónde metemos las voces en falsete, dije yo, y me respondieron a coro que justamente por los timbales es que se harían imprescindibles las voces en falsete, otra vez escuchaba en boca de los compañeros de la revista la palabra imprescindible, hasta que por fin Luís María Pont nos sacó del delirio diciendo que si queríamos podíamos organizar un concierto pero no era obligatorio que actuemos nosotros, nos bastaba con invitar músicos folclóricos, en Asunción hay montones de músicos folclóricos que no paran de asistir a todo tipo de peñas con canciones aburridas, aburridísimas, y además tocan aburridísimamente sus guitarras, entonces nos pusimos serios, de solo pensarlo nos aburrió espantosamente la idea de una peña folclórica, después de todo es indudablemente más cómodo escribir sobre folclore que realizar festivales, la esencia del folclore es el falsete, dijo Viveros, pero ya no pudimos reír, a partir de ahí se volvió espantosamente aburrida la reunión para pensar cómo juntar plata para seguir este mes con la revista, entonces alguien dijo peña, organicemos una peña libre para que el que quiera toque, después de todo era lo que menos esfuerzo iba a exigirnos, en realidad prácticamente no iba a exigirnos esfuerzo intelectual, porque esfuerzo físico sí exigía bastante, debíamos imprimir y repartir las invitaciones en todos los puntos posibles de la ciudad, es decir en aquellos lugares donde suponíamos que encontraríamos gente interesada, quiero decir interesada en malos músicos y cerveza barata, en todo caso en cerveza barata, porque bien pensado a quién podía importarle los malos músicos, en todo caso a otros músicos que irían con sus respectivas guitarras a esperar turno para tocar, pues las peñas son así, abiertas a todo el que quiera apropiarse del escenario, estos músicos que irían invitados para tocar eran quizá nuestro principal objetivo pues beben bastante y siempre van acompañados de su cohorte, compuesta comúnmente de borrachos y borrachas que apenas emiten comentarios durante los conciertos de otros músicos pero cuando el suyo sale al escenario se ponen a gritar y saltar como posesos, pero son posesos no muy elocuentes después de todo, mayormente se limitan a aplaudir y emitir silbidos de aprobación y luego pagan la cerveza de su músico y le gritan alguna cosa elogiosa, suelen ser terriblemente malos estos músicos, o terriblemente buenos, en todo caso siempre terribles, y beben bastante, así que luego de organicemos una peña libre alguien retrucó rápido con cantina, en la cantina es que vamos a llenarnos de plata, y automáticamente pensamos en estos músicos con cohorte, y caímos en la cuenta de que invirtiendo en cerveza no gastaríamos mucho y que el capital invertido se vería seguramente multiplicado, pues siempre es posible vender cerveza en Asunción, venderla en cantidades abundantes y además las guitarras las pondrían los músicos y si alguno venía con timbales pues mejor, luego pensamos en otras ideas que no vale la pena contarte, todo esto lo pensamos la semana pasada, precisamente el sábado pasado (…)



"Falsete" (Nouvelle)

32 Páginas. 1a. Edición Buenos Aires 2008. Precio: 10. mil gs. (Paraguay) / 10 Pesos (Argentina) / 10 Reais (Brasil) / 10 Euros (Europa) / 75 Dólares (Estados Unidos). Tirada: 50 ejemplares. Tapa: Hechas de cartón reciclado, pintadas a mano por Natalia Villamil et Ever Román, & colaboradores voluntarios. Impreso en Talleres Ayoreos S. A. Tel.: 5411-4961-7244. E-mail: barcoborracho@gmail.com

Con el auspicio de YIYI JAMBO.



Ever Román (Mariscal Estigarribia, CHACO, 1981). Publicó en la antología “Anales Urbanos” (Arandura editorial, 2007); fue redactor y editor del Semanario El Yacaré (www.elyacare.wordpress.com); colabora en el Periódico E’a (www.ea.com.py); y en el blog www.barcoborracho1871.blogspot.com.

Contacto: barcoborracho@gmail.com


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